“ROJO DESEO” El libro recientemente presentado por Irma Pineda

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En once países del mundo se conoce el trabajo de la poeta Zapoteca.

 

JUCHITÁN

Dioscelina trujillo Martinez

Sus negros ojos y su franca sonrisa, es lo que destaca de su rostro, esa cara de mujer indígena, que orgullosa de sus raíces, y en especial de su lengua zapoteca, nos comparte su trayectoria en el mundo de las  letras, a través de su más reciente libro, “Naxiña Ruli Ladxe”, “Rojo Deseo”, ella es Irma Pineda.

Poeta bilingüe, que ha sobresalido por su estilo natural para abordar temas que van desde hechos tan elementales como son la vida, muerte, destierro, pasando por nuestras costumbres, tradiciones o temas mucho más complejos, como son los derechos humanos e indígenas, la migración, y ahora por primera vez  en su más reciente publicación con temas del amor y desamor.

Irma Pineda ha sido por mucho una de las preservadoras y promotoras de la lengua de los Biniza, esa lengua de nuestros ancestros, que se niega a morir y que por su trabajo y de muchos otros escritores bilingües se fortalece y forman parte del gran legado para las nuevas generaciones que conocen esta  lengua, y otras grandes publicaciones.

En esta charla nos comentó que desde que recuerda, para ella siempre fue muy placentero crear, desde muy pequeña ya en su imaginación hacia los primeros poemas, canciones y cuentos, teniendo como inspiración el cielo, la luna y las estrellas, y todo lo que le iba asombrando del mundo, tal vez ante este gusto, tuvo la necesidad de aprender a leer y escribir a los cuatro años.

Detalla que desde siempre supo de su urgencia por leer, y siempre tuvo prisa por saber que decían esos libros, en su mayoría de poesía, que habían en su casa, y recuerda como a su papa Víctor Yodo le gustaba mucho la poesía, sobre todo de poetas españoles como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti, mismos que fueron sus referentes y los primeros poetas que leyó cundo niña.

Recordó como con el pasar de los años, ya en la biblioteca de la Casa de la Cultura de Juchitán, que dirigía el gran Macario Matus, existió una sala de lectura infantil, fue donde se encontró con otros autores como los zapotecos de Gabriel López China, Pancho Nacar, los cuentos del conejo y coyote, y ya una vez en la escuela primaria uno de sus primeros maestros fue Enedino Jiménez, quien ya era reconocido como un gran poeta y traductor zapoteco, y al percatarse de su gusto por la literatura, la fue acercando más a los libros.

Ya de adolecente, recuerda a otra de las personas que influyó mucho en su trabajo,  Víctor Terán, quien le enseñó sus primeros poemas, y de igual forma corrigió sus trabajos.

“Me daba consejos de como fortalecer mi trabajo y me recomendó a otros autores para seguir leyendo, de ahí que estos dos escritores fueron referentes del trabajo que ahora ya tengo en los más de siete libros que he publicado”, aseguró.

A raíz de su exilio, con motivo de continuar con sus estudios, llegó a Toluca, Estado de México, y ahí conoció más gente, otros autores y mientras cursaba su preparatoria y licenciatura fue adentrándose al mundo de la poesía.

Refirió que como libros individuales publicados tiene seis y uno más en coautoría con el poeta Nahualt Mardonio Carballo y por fortuna su trabajo ha sido publicado en diversas antologías de México, como de Europa por UNICEF, en Universidades como la de Ziena Italia, en España, Sudamérica, Colombia y Venezuela.

Entre sus obra se encuentran Ndaani Gueela en el Vientre de la noche, uno más de coautoría Diidxguie yooxho viejos poemas, en forma individual también están Xilase Nisado nostalgias del mar, seguido del libro Xhilase qui riedi sicasi rie nisa guiigu, la nostalgia no se marcha como el agua de los ríos, y el titulado Doo yoo ne ga bia de la casa del ombligo a las nueve cuartas, Guie ni zinebe la flor que se llevó y el más reciente Naxina Rului Ladxe Rojo dese. Nos confió que ya cuenta con otros libros más terminados, solo en espera de que se dé una oportunidad para ser publicados.

Uno de los temas que preocupan a la escritora es ver el austero apoyo en términos generales para los creadores en lengua indígena, no así como a los escritores no indígenas, ya que instancias como el Fonca, por cada 150 apoyos que da a jóvenes creadores, tan solo seis llegan a ser para  escritores indígenas, porcentaje muy bajo, derivado de una exclusión que sigue existiendo a la población indígena y por la creencia de grandes editoriales que aseguran  que la literatura indígena no vende y de ahí que no le apuesten.

“También es porque como sociedad y lectores seguimos teniendo poco aprecio por las culturas originarias de nuestro país y ante la falta de políticas públicas en todos los niveles de gobierno para lograr que sean más incluyentes, con las lenguas originarias, para que las nuevas generaciones se sientan orgullosos de hablar y no se pierda.

Para la poeta, dijo, que hace falta mucho, desde el momento que no existe un programa de gobierno que aborde y especifique la obligatoriedad de la enseñanza de una lengua originaria y que así como en las  escuelas proponen la enseñanza del inglés, se exigía el aprendizaje del Zapoteco.

Finalmente refirió que hay un tema pendiente en la legislación de Oaxaca, sobre la enseñanza de la lengua en escuelas oficiales a fin de que se preserven hablantes, lectores y escritores en lenguas originarias.