Denuncian pescadores de Morro Ayuta presunto derrame de chapopote

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ALFREDO ACEVEDO PETRIZ

SALINA CRUZ.-

Una mancha aceitosa que se con­funde entre la espuma de las olas y la arena negruzca, que aseguran es “chapopote”, alarmó a los pescadores de Morro Ayuta, en la comunidad de Arroyo Seco, en San Pedro Huamelula.

Desde hace un año después de la inundación e incendio de la refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz, del 14 de junio de 2017, pescadores de comunidades ribereñas han denun­ciado avistamientos de enormes man­chas en el mar y la contaminación de sus playas.

Este 13 de junio, pescadores de Mo­rro Ayuta difundieron imágenes de sus playas contaminadas, afirmaron que es “chapopote”. La boya 3 de Pemex ubicada en Las Salinas del Marqués ha sufrido varias averías y accidentes al ser golpeadas durante las maniobras de carga de hidrocarburos.

La avería más reciente la sufrió la noche del terremoto del 7 de septiem­bre, cuando el movimiento del oleaje fracturó las bridas desconectando la manguera que abastece a los buque­tanques.

La refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz, tiene registrado en el Golfo de Tehuantepec uno de los eco­cidios más graves, el del 11 de agosto de 2012, cuando un barco en manio­bras provocó el hundimiento de la mo­noboya 3, frente a Las Salinas del Mar­qués. Durante meses provocó la muer­te de cientos de especies y sin trabajo a los pescadores.

En los diferentes derrames y con­taminación en el mar, Pemex no ha reconocido su responsabilidad, ni ha indemnizado a los pescadores, ni pres­tadores de servicios del litoral costero de Salina Cruz y Tehuantepec.

En Morro Ayuta cerca de Santiago Astata, los pescadores exigen que las autoridades competentes acudan pa­ra inspeccionar la zona y dictaminen el tipo de hidrocarburo que contamina el mar y sus playas.

Durante la última semana, Pemex Salina Cruz no ha informado de algún derrame o accidente en sus instalacio­nes marítimas.

Los pobladores afirman que no saldrán a pescar por temor a que sus artes de pesca se contaminen. Ade­más con la mancha los comerciantes de pescados no se atreven a comprar el producto.