Las pensiones del futuro, un panorama incierto

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AGENCIAS

CIUDAD DE MÉXICO.-

Tener entre 20 y 35 años, ser millen­nial, significa, entre otras cosas, rede­finir el mundo laboral: experimentar el aumento del outsourcing, trabajos freelance, proyectos de emprendimien­to con diversos esquemas de pago y en consecuencia, tener incertidumbre so­bre el retiro.

Es un hecho que los millennials se retirarán con una jubilación muy pe­queña, ya sea porque no tienen acceso a una Pensión conforme a la Ley del Se­guro Social de 1973, bajo la cual las re­muneraciones eran significativamente superiores, o porque trabajan en em­pleos semiformales.

En entrevista con Efraín Bastida, Socio de Impuestos y Servicios Legales.

Los millennials -e incluso algunos jóvenes adultos que ya no entran en la categoría pero que comenzaron a tra­bajar y, por tanto, a cotizar en el IMSS a partir de 1 de julio de 1997-, lo hacen a través de una nueva Ley en materia de Pensiones.

Dicah ley evita que el gobierno utili­ce los recursos de los trabajadores para otros fines, pero que no ha aumentado el monto de las contribuciones obliga­torias, que establece como requisito mil 250 semanas de cotización, es decir, aproximadamente 25 años de trabajo y que por ende no asegura un ingreso mensual suficiente para un nivel de vi­da desahogado durante la vejez.

Por otra parte, la situación actual de desempleo, la tecnificación y los avan­ces tecnológicos provocan que mucha gente no cotice de manera constante a lo largo de su vida, sino que lo hace de forma intermitente generando un re­ducido ahorro.

Los millennials deben planear su retiro y tomar acciones en sus finanzas personales.

El principal responsable de sus fi­nanzas: uno mismo

El Estado no podría regresar al es­quema anterior puesto que la deuda del sistema de pensiones es enorme. Con el cambio de ley, entre otras cosas, se buscó flexibilizar estas obligaciones y el objetivo se está concretando. Ac­tualmente la mayor contribución del gobierno consiste en comunicar la si­tuación a los trabajadores e incentivar el ahorro voluntario.

Así, los únicos que pueden hacer algo por asegurar un mejor futuro, son los propios cotizantes y posible­mente las empresas. Los primeros ha­ciendo aportaciones voluntarias a su Afore, mientras que los contratantes podrían aportar otra parte como una prestación adicional, lo que no es una práctica común porque los empleados suelen privilegiar el flujo periódico, es decir, tener un mejor nivel de vida en el día a día, que ahorrar su dinero, por lo que las empresas ofrecen más como sueldo y menos en inversión.

Existen diferentes opciones que permiten invertir para el futuro, planes privados de ahorro complementarios al esquema individual obligatorio, pla­nes de ahorro de acuerdo con la pla­neación financiera personal y como se mencionó anteriormente aportacio­nes adicionales a la cuenta individual, los cuales además tienen incentivos en materia del Impuesto sobre la Renta.

Lo importante es tomar conciencia y hacerse responsable de las finanzas personales. No se puede vivir a expen­sas del posible cobro de una pensión, hay que pensar qué sucederá el día que no se cuente con un ingreso y buscar instrumentos que permitan ahorrar.