En el hoyo, las cifras sobre fosas; difieren datos de la CNDH y la PGR

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CIUDAD DE MÉXICO.-

En un año en el que el drama de las fosas clandestinas ha vuelto a cobrar fuerza, las autoridades no tienen certeza de cuántos entie­rros de este tipo se han registrado en el país, a cuántas personas se han hallado en ellas, ni el número de restos identificados.

De acuerdo con el Informe Es­pecial sobre Desaparición de Per­sonas y Fosas Clandestinas en Mé­xico, dado a conocer en abril del año pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) indica que entre el 1 de enero de 2007 y septiembre de 2016 se con­tabilizaron, oficialmente, 855 fosas clandestinas, de las que se exhu­maron mil 548 cadáveres.

Con base en datos proporcio­nados por instancias federales y lo­cales, el organismo autónomo dio cuenta de que en ese lapso de diez años se identificaron 796 cuerpos, 51 por ciento del total hallado.

En tanto, un reporte obtenido por vía transparencia, proporcio­nado por la Dirección General de Especialidades Médico Forenses de la Procuraduría General de la República (PGR), señala que entre 2006 y 2017 se localizaron 273 fo­sas con 797 cadáveres, de los cua­les han identificado 279, 35 por ciento del total.

Con el descubrimiento, a me­diados de enero, de tres fosas clandestinas en el municipio de Xalisco, Nayarit, este año volvió a hablarse de este fenómeno, gene­ralmente ligado a la violencia del crimen organizado.

En las fosas de Xalisco, loca­lizadas por el Colectivo Familias Unidas de Nayarit, se hallaron 33 cuerpos. Además, el 12 de febrero se ubicó una fosa más en ese mu­nicipio, de la que se extrajeron los restos de ocho personas.

De acuerdo con expertos, la inhumación clandestina por lo re­gular es consecuencia de una eje­cución extrajudicial o arbitraria y tiene el objetivo de ocultar críme­nes como tortura, violación o des­aparición forzada.

Los datos de la CNDH

En los años más recientes, y co­mo consecuencia de la violencia registrada en México por el comba­te frontal al crimen organizado, di­versas agrupaciones han intentado especificar el número de entierros clandestinos y la cifra de restos hu­manos hallados en esos sitios.

La propia CNDH reconoce en el informe que la búsqueda y loca­lización de fosas es realizada en su mayor parte por miembros de la sociedad civil “quienes en su labor incansable por encontrar a sus se­res queridos, y ante la falta de res­puesta adecuada y oportuna de las autoridades de seguridad pública y procuración de justicia, se ven obligados a hacer lo que le corres­ponde a la autoridad”.

Destacó que esos voluntarios en muchas ocasiones se convierten en verdaderos investigadores sin nin­gún tipo de recursos económicos ni de conocimientos científicos.

“Acuden por sus propios me­dios a los campos, montañas, ce­rros, terrenos baldíos, entre otros lugares del territorio nacional, con los riesgos a su integridad que ello implica, a realizar excavaciones con herramientas de tipo rudi­mentario, logrando encontrar has­ta ahora un número considerable de entierros ilegales”, indica en su reporte.

La documentación realizada por la Comisión arroja que Guerre­ro es la entidad donde se han en­contrado más entierros irregula­res, con 195 en el periodo señalado.

Le siguen Nuevo León y Vera­cruz con 191; Zacatecas con 83; Coahuila con 51 y Colima con 35 fosas. San Luis Potosí registró 34; Durango 18; Jalisco 17; Sonora 12; Baja California Sur 11; Oaxaca siete; Campeche cuatro; Quinta­na Roo tres; Aguascalientes dos y Querétaro una.

Las demás entidades reporta­ron a la CNDH no tener registro de fosas o no atendieron el requeri­miento de información.

Para realizar su informe el or­ganismo autónomo detalló que envió 589 oficios de solicitudes de información a las siguientes auto­ridades del ámbito federal: Procu­raduría General de la República, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. En el ámbito local requi­rió datos a los titulares de los órga­nos de procuración de justicia de las 32 entidades.

Además, recopiló información contenida en los expedientes so­bre personas desaparecidas de los que tuvo conocimiento durante los últimos años. También, tomó en cuenta estadísticas, legislación nacional e internacional, así como archivos electrónicos y notas pe­riodísticas, entre otras fuentes.

…Y los de la PGR

Las cifras de la Procuraduría proporcionadas vía transparen­cia, referentes a número de fosas y cuerpos hallados, e identificacio­nes realizadas, son visiblemente menores a las recopiladas por la CNDH.

Esto a pesar de que abarcan un periodo más amplio que el docu­mentado por la Comisión (11 años contra nueve, respectivamente) y que su informe también fue hecho con datos de instancias federales y locales.

De acuerdo con el reporte con número de folio 0001700022518, del of icio PGR/UTAG/ DG001313/2018, el año 2014 tiene el récord de más fosas clandesti­nas halladas, con 65 y 196 cadáve­res exhumados, de los cuales sola­mente 63 han sido identificados.

En tanto, 2011 tiene el regis­tro de más cuerpos localizados en 59 fosas, con 258 cadáveres, de los cuales han sido reconocidos 125.

En 2013 se contabilizaron 53 fosas con 115 cuerpos y 67 identifi­cados; 2012 tuvo 28 entierros clan­destinos con 42 cadáveres sin iden­tificar hasta el momento.

Por estados, en lo único que coincide con la CNDH, aunque con una cifra distinta, es que Guerrero concentra el mayor número de fo­sas clandestinas: la PGR reportó un total de 115.

A esta entidad le siguen Ta­maulipas con 52; Jalisco con 37; Ba­ja California con 16; Morelos con nueve; Veracruz con seis; Michoa­cán con cinco; Ciudad de México y Estado de México con cuatro.

Oaxaca, Sonora, Coahuila y Chihuahua reportan tres cada una; Hidalgo cuenta dos fosas locali­zadas y Zacatecas, Nuevo León, Chiapas y Aguascalientes una cada una.

En esta relación de la PGR des­taca el choque de cantidades entre algunos estados, como Veracruz y Zacatecas, respecto a lo reportado por la Comisión.

Además, en la información vía transparencia se incluye a Hidalgo, Tamaulipas y otras entidades que no habían atendido la petición de infor­mación del organismo autónomo.

Copan a Guerrero

los grupos criminales

El foco rojo nacional de las fo­sas clandestinas es Guerrero, don­de la disputa por el control del tra­siego de droga ha generado secues­tros, levantones y asesinatos entre integrantes de grupos criminales rivales o contra ciudadanos.

De acuerdo con la Fiscalía Ge­neral estatal, han ocurrido secues­tros masivos en comunidades de Chilapa, Ajuchitlán del Progreso, Arcelia, Cocula, Iguala, Teloloapan y Cuetzala, municipios de la llama­da Tierra Caliente.

Las bandas delictivas dedica­das a este delito en la zona están encabezadas por Johnny Hurtado Olascoaga, conocido como El Pez o El Mojarro, presunto líder regio­nal del grupo delictivo La Familia Michoacana. El segundo grupo lo lidera Raybel Jacobo de Almon­te, El Tequilero, quien, de acuerdo con los informes e investigaciones de las autoridades estatales, formó parte de la organización de El Pez, pero ocurrió una escisión.

La existencia de un corredor de la amapola, la siembra de marigua­na y las extorsiones a empresarios dedicados principalmente al sec­tor turístico, han causado que en el estado se asienten diversas organi­zaciones criminales.

Entre éstas se encuentran Los Ardillos, Guerreros Unidos, Los Rojos, Los Tequileros, Cártel Inde­pendiente de Acapulco, Los Caba­lleros Templarios, La Familia Mi­choacana, Los Jefes, Gente Nueva, Cártel del Sur, La Barredora, Cártel del Pacífico y Cártel Jalisco Nueva Generación.