En riesgo economía de ladrilleros

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En la actualidad el precio de la pieza de ladrillo está a dos pesos, y del total de la venta se deberá de descontar el costo de la leña, del aserrín que adquieren en la ciudad de Juchitán, además del salario del “Cortador” aquella persona que se dedica a extraer la tierra del banco de materiales.

Los bancos de materiales próximos a extinguirse, por lo que está en riesgo el ingreso familiar de poco más de 25 familias

 

Asunción Ixtaltepec

José Nieto.

“Se necesitan tres tipos de tierra para elaborar los ladrillos, tenemos que mezclar la Negra, con la Roja, y un poco de Yúcuela, además le ponemos un poco de aserrín, porque en caso contrario se cuartean y no sirven para la construcción de las casas”.

Vitelio Antonio Jiménez artesano con más de 30 años de experiencia, explicó que, el terremoto del pasado 7 de septiembre, les trajo cosas malas, pero también buenas porque, en estos momentos tiene una gran demanda de ladrillos.

“Anteriormente, grandes cantidades de ladrillos se amontonaban en el terreno, nos pagaban mil trecientos pesos el millar, pero con el terremoto hasta la fecha lo están pagando a dos mil pesos, pero desgraciadamente la producción es lenta”.

El trabajo de Vitelio inició a las cinco de la mañana, y durante los días de la semana se divide en varios pasos, siendo el primero la recolección de las tierras que serán utilizadas para la elaboración de los ladrillos.

Otro día hay que mezclarlas entre ellas y luego con agua, para posteriormente dejarla reposar toda la noche, y con los primeros rayos del sol del tercer día de nueva cuenta volverla a amasar hasta que la mezcla quede perfecta para empezar a llenar los moldes.

Los moldes de los ladrillos están elaborados de madera y cada uno de estos, se encuentra dividido en cuatro secciones, los cuales luego de ser embarrados con arena fina, son rellenados con la arcilla, que será compactada por el artesano hasta que quede firme.

Al secarse con el sol durante cuatro días, las piezas artesanales se almacenan en el mismo lugar, en espera de ser colocados en el horno para su cocción durante 24 horas.

Don Vitelio se dijo preocupado ya que, el banco de materiales en donde extrae la tierra para sus ladrillos está a punto de extinguirse, y el último que se localiza en esta población tiene un promedio de vida de no más de cinco años, tiempo en el cual tendrá seguro el sustento de su familia.

Pero, al extinguirse, un aproximado de 25 familias que se dedican a la fabricación artesanal de ladrillos y tejas quedará en el desamparo, mientras localizan otros bancos en municipios cercanos, ya que en Ixtaltepec se han agotado.

“Luego de colocar la línea de cuatro ladrillos en el piso previamente nivelado, retiramos el molde, lo volvemos a cubrir con tierra fina para que no se pegue el lodo, y seguimos haciendo más piezas”.

Durante un mes, los artesanos logran elaborar de seis a siete mil ladrillos, los cuales se van horneando de manera gradual hasta alcanzar esa cantidad.

“Gracias a Dios tenemos este trabajo, porque la situación está difícil para los jóvenes, ahora imagínense para las personas mayores a los cincuenta años, entre los ladrilleros hay gente que supera los sesenta y cinco años, ¿De dónde van a sacar para vivir, cuando el banco de tierra se acabe?”.

Al ser cuestionado con respecto al aprendizaje de esta labor, Don Vitelio destacó que le necesidad le enseñó, ya que a pesar de ser alfarero se vio obligado a fabricar los ladrillos cuando sus piezas de barro no se vendían.

“En la casa de mis padres vivíamos diez personas, la falta de dinero era palpable, por eso me vi en la necesidad de buscar otra forma de ingreso, mientras ellos seguían fabricando figuras de barro”.

Con respecto a la comercialización de los ladrillos, los artesanos cuentan con la mediación de una persona, quien se ha comprometido a comprarles la producción a un precio fijo, y de él depende que llegue a su destino final.

El predio en donde laboran los ladrilleros se ubica al poniente de este municipio, a pocos metros de la unidad deportiva, y debido a la extracción constante de la tierra, los hornos y el área de trabajo se ubican en una hondonada.