“Nabaninu” un espacio para soñar un futuro mejor

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 Los niños no se quedaron con la tragedia y el dolor, canalizaron  sus emociones, sentimientos y vivencias; lo que fue una desgracia motivo su creatividad e imaginación infantil.

Istmo de Tehuantepec

Ivonne Flores.-

Luego de los sismos de septiembre que afectaron el Istmo de Tehuantepec, ante la necesidad de no quedar con la tragedia y el dolor, se crearon unos talleres literarios, artísticos y recreativos en idioma zapoteco, como una forma de rescatar emocionalmente a la niñez y juventud de esta región del estado ante esta situación de desastre.

“Es la experiencia de estos niños durante los días en los que seguía temblando, la experiencia de aprender a vivir con esto, de asimilar lo que estaba pasando”. Rodrigo Tadeo López, historiador y tallerista.

“Nabaninu”, que en zapoteco quiere decir “estamos vivos”, se convirtió en un espacio para soñar un futuro mejor, y donde niños plasmaron sus experiencias durante el sismo que devastó a la región del Istmo.

“¿En los primeros minutos después del sismo pues vecinos acudíamos a ver al de al lado, a familiares y se preguntaban como están, “Xhi nu’tu?”, como les fue?, y ellos decían limpiándose la frente del polvo, sacando escombros de su casa decían “Nabaninu”

Este trabajo editorial recopila una serie de dibujos y relatos de niños y jóvenes en los que se refleja las vivencias, emociones y sentimientos que tuvieron al presentarse el fenómeno natural.

“Aquí los protagonistas son ellos, los niños”, Pedro Hernández artista plástico de Unión Hidalgo, quien fue participe del libro “Nabaninu”, y quien orgulloso de sus raíces aprueba que los niños tengan como aliciente cualquier tipo de expresión artística que los lleve a superarse.

Proyecto de 17 talleres que se desarrolló en diversas etapas en siete comunidades de la región del Istmo, donde participaron niños, niñas, jóvenes, talleristas, padres de familia y maestros, a hacer algo para ayudar a este sector de la población, sobre todo a los más pequeños, a canalizar el trauma, la tragedia, el dolor y la incertidumbre, porque aún sigue temblando.

“Todas las casas se cayeron, algunas familias se quedaron sin hogar…muy triste… cuando fui pintando liberé ese miedo para que no se me quedará”, Fátima Martínez Sánchez, 9 años, quien participó en el taller de artes plásticas en Unión Hidalgo.

Asimismo, el niño Luis Pascual, dijo que durante el taller, “nos motivaban para dejar lo de atrás y seguir lo presente”, y que fue de mucha ayuda para poder superar lo ocurrido en septiembre.