“MANDO MUXHE” Padece la desgracia que dejó el terremoto, y discriminación

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Armando Cano Regalado fue Nieto de Adán Cano, quien fue presidente Municipal de Juchitán en 1911, y ha participado en las festividades de la regada de San Vicente,  la regada de Guie Cheguigu, mayordomo de la  Vela Baiaxhi, San Juan y Santa Cruz del Cielo.

JUCHITAN.-

Dioscelina Trujillo Martínez

Su figura adelgazada, su piel morena, maltratada por el paso del tiempo, lo mismo que su cabello, a consecuencia de los químicos del permanente, que todavía dejan ver unos rizos artificiales que enmarcan su rostro, y unos lentes, es la apariencia de Armando Cano Regalado, quien desde hace 60 años se ha dedicado a endulzarle la vida a las y los juchitecos y a todos aquellos que han probado sus dulces típicos.

Armando, a sus 73 años de edad, es conocido como ” Mando Muxhe”,  el dulcero. Aprendió a cocinar estos deliciosos dulces típicos regionales desde sus primeros años, ya que este oficio también lo desempeñaban su madre Betariz Rasgado Villalobos, quien como buena auténtica juchiteca, fue longeva y falleció a la edad de 97 años.

Mando Fue el xhuncu de su familia, sus padres procrearon cuatro hijos, todos varones, uno fallecido y Mando que se asume, con mucho orgullo, como Muxhe (gay). Recuerda que desde su infancia supo de su tendencia y con el apoyo de su madre se asumió como tal desde su juventud, al paso del tiempo fue desempeñando roles de la hija de la casa.

Se quedó como responsable del cuidado de su madre hasta el último de sus días, trabajó muy duro cuando tuvo que apoyar a sus padres para que sus hermanos estudiarán y se  prepararan,  incluso tuvo que trabajar de mozo en la capital del país,  por acompañar a  uno de sus hermanos que hizo carrera militar.

Desde entonces Mando Muxhe desarrolló importantes cualidades, trabajador, honrado, limpio y delicado, así se define,  dice que de esto ha dependido que a lo largo de su vida cuente con el apoyo y respeto de mucha gente que valoran su amistad y su trabajo.

Recordó también que cuando era muy joven se dedicó a confeccionar los frizos, ese telar con el que se adornan los telones de las velas, además de arreglar carros alegóricos, bordaba huipiles,  en fin, se desempeñó con todos estos oficios, a la par de ir aprendiendo los secretos para cocinar los mejores dulces típicos de la región.

Reconoció que además de su madre Beatriz también su tía Susana le enseñó sus recetas, ambas finadas y de las cuales tiene muy bellos recuerdos y grandes enseñanzas, ente sus especialidades destaca el dulce de limón, exquisito por su único sabor que se conjuga con el agridulce y la combinación con el coco.

“Este dulce es el más laborioso y delicado para cocinar, tiene su secreto, se cuece tres veces en distintas etapas, a fin de evitar que fácilmente se descomponga, y aunque pasan hasta diez días, sigue listo para disfrutarlo.

También le fascina preparar todas las conservas, dulces conocidos como curados de ciruela, durazno, mango, en fin, toda la variedades frutas de temporada, además de almendras, chilacayote y camote, sin olvidar las riquísimas estorrejas ( pan bollo cocinado con huevo y hervido en miel de azúcar y canela, pintado con carmín).

“Mando” afirmó que muy al principio de esta actividad hacia recorridos por las calles de la ciudad para vender sus dulces. Pero no fue más de 10 años después se ubicó frente a palacio, en donde los ultimo 50 años ha vendido.

Se auxilia de un triciclo adecuado a sus necesidades, en donde porta por lo menos 12 bandejas de diferentes dulces, agregó “antes se vendía mucho, nadie  de tenía miedo a la azúcar, dicho así al referirse a la diabetes, padecimiento que ha afectado a más de la mitad de la población.

El propio Mando Muxhe nos confió que desde hace algunos años él también padece diabetes, a lo que alude: “Trato de estar bien, por qué no son mis dulces los que enferman, son otras las causas”, aseveró quien desde hace casi 60 años se ha dedicado a la elaboración y venta de dulces típicos.

Hoy tras el sismo enfrenta una difícil situación, tal  como lo viven 15 mil personas más, pues su casa se derrumbó. Hoy es el folio 000034, espera por la demolición de su casa de dos plantas de material, de la cual ya no queda nada, solo escombros, varillas retorcidas y por si fuera poco también desolación, porque ve sus años de trabajo tirados en el piso.

Lleva dos meses sin trabajar, lo ha perdido todo. Sus ocho hornillas en las que cocina, sus ollas, no le dio tiempo de sacar nada, todo está bajó los escombros, hoy prácticamente vive de sus ahorros, en la banqueta de la casa de su hermano, por qué no quiere dejar de cuidar lo que ha quedado de su casa y pide que el gobierno ayude a estos sectores que requieren de mucho apoyo.

“En mi condición de homosexual, cuando se recibió la ayuda humanitaria fui discriminado”.

Contó que se formaba en las filas para mujeres y lo sacaban, y cuando se formaban los varones igual lo sacaban entre burlas y demás. Reconoce que recibió algunos apoyos de integrantes de la comunidad de la diversidad sexual y ayuda directa de sus conocidos.

Específicamente de la gente con la que ha trabajado y que antes del terremoto les vendía  sus dulces,  ya que le hacían pedidos de Ciudad del Carmen, Campeche, Ciudad de México, entre otros, incluso de la comunidad de oaxaqueños que viven en Houston, Texas,  desde donde también han llegado a probar sus dulces típicos.