2021

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Como si el ansia de la elección del próximo año no fuera suficiente, ahora tenemos motivos para pensar en lo que sucederá tres años después de que tome posesión quien resulte electo o electa Presidente de México en 2018. Y es que para 2021 entonces ya sabremos si (tocamos madera) Donald Trump acabará su mandato y piense en la reelección. A menos de que el juicio político lo alcance y deba (por favor) separarse del cargo que hoy ocupa. Pero al interior de nuestro país, algunas cosas estarán pendientes. Será el año de la elección intermedia, cuando la Cámara de Diputados se renueve: si el PRI permanece en Los Pinos, ¿tendrá mayoría legislativa?; si es AMLO quien despacha en Presidencia, ¿llegaría y mantendría carro completo? Y si es el PAN el que vuelve a Ejecutivo, ¿cómo estaría conformada la oposición? Ese año, mucho dependerá de cómo se resuelvan algunos de los casos que desde hoy y hace ya un rato, estamos conociendo:

PEGASUS. Hasta lo que sabemos, los contratos de la compañía israelí NOS, fabricante del malware más famoso de los últimos días, quedaron reservados por cinco años con dependencias mexicanas. O sea, no será sino hasta 2021, según lo reportó El País, que podremos saber quiénes fueron los responsables de que ese software llegara a nuestro país para exprimir, no con tanto éxito, como ayer escribía Alejandro Hope en El Universal, sus particularidades de herramienta de espionaje, contra periodistas, sus familias y activistas sociales. Así como tampoco sabremos si ellos fueron los únicos vigilados.

ANDRÉS GRANIER. También hasta 2021, los cerca de 88 millones de pesos que le fueron decomisados al exgobernador de Tabasco, Andrés Granier, podrán regresar a la Federación, que no al estado. Esto lo informó la defensa de José Manuel Sáiz Pineda, extesorero del Señor de los Zapatos, quien también se encuentra preso. Y es que hasta esa fecha lo marca el Código Civil: se debe esperar a que el delito preescriba, qué importa que el dinero haya sido encontrado en efectivo y en cajas al interior de una de las varias propiedades que Granier poseía. Arturo Núñez, actual gobernador, calcula que para entonces ya serán cerca de 100 millones de pesos, por los intereses, aunque él tampoco estará ahí, en el gobierno, para contarlo.

ODEBRECHT. El caso de corrupción más sonado de los últimos años, por el alcance a varios países del mundo, también tiene su expediente clasificado. Así como en su momento escribimos en este espacio, las cantidades y los favorecidos por los sobornos que esta empresa brasileña pagó en Argentina, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Mozambique, Angola, entre otros, el caso de México no podrá hacerse público, sino hasta dentro de cinco años. Ya ni siquiera en el 2021. Así que será hasta entonces cuando podremos conocer los nombres de los presuntos 10 funcionarios de Pemex que recibieron su moche brasileño. Ventajas de los artículos 99 y 104 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, y del artículo 34 de los lineamientos generales en materia de clasificación y desclasificación de información.

Este asunto de los expedientes clasificados puede convertirse en una herramienta político-electoral, si hay voluntad y rigor para identificar y dar seguimiento a dichos expedientes, que no sólo los que aquí mencionamos. Por ejemplo, a finales de mayo, el INAI aprobó una resolución que le ordenó al Cisen hacer públicos, en modalidad de consulta directa, más de 3 mil expedientes que fueron desclasificados entre 1990 y 2017. Tres mil expedientes, la de cantidad de nombres y culpas que en ellos pueden encontrarse. Ahora nada más, decimos, habrá que ver si hay voluntad en todos los partidos para echarse un clavado y mantener su firmeza en el que dicen es su principal combate: contra la corrupción. Porque a veces prefieren hacerse de la vista gorda, no vaya a ser que resulten salpicados en alguno de esos clasificados escándalos… sólo que en 2021 será la elección intermedia del próximo sexenio. A ver si no deciden volver a clasificar todo lo que para entonces deberíamos conocer los mexicanos… Pero ya sabemos cómo se las gastan éstos, los políticos mexicanos.