Padres de familia se quejan ante Derechos Humanos

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Alumnos de segundo año de la escuela “Pedro Sáinz de Baranda” turno vespertino, toman clases fuera de aula, porque la profesora de la mañana le pone candado

Florentino Bohórquez Jarquín

Tehuantepec.-

Padres de familia de la escuela primaria turno vespertino “Pedro Sáinz de Baranda” de Salina Cruz, acudieron ante la Comisión de los Derechos Humanos a poner su queja en contra de una maestra del turno matutino que pone candado al salón de la tarde.

Este día miércoles 4 de enero llegaron las madres de familia y encontraron el salón cerrado, es un problema de tiempo y no les han dado solución, van tres ocasiones para este grupo que pone candados y no les dan duplicado para que los niños puedan tomar clases en su salón.

El pasado día 16 de diciembre al estar cerrado el salón los niños realizaron su posada en la banqueta, las mamás molestas decidieron botar el candado, señaló la señora Deyli de León Orozco, representante de los padres de familia de la escuela turno vespertino.

Este día 4 regresaron a clases y sucede la misma situación, encuentran un nuevo candado y los niños de segundo año tomaron clases en lo que es el comedor, las madres hicieron un escrito para la supervisión, al sectorial de Salina Cruz, pidiendo solución.

Se presentó el supervisor a quien le piden solución, dijeron que la maestra pide una cooperación de 150 pesos por niño para que tenga acceso al salón, porque según dice que fue su grupo quien pintó el aula, pero no está pintado y puso ventiladores nuevos, los cuales los de la tarde no pueden utilizar porque ella amarra ahí sus adornos.

Que las mamás no pueden pagar esa cooperación ya que no hubo un acuerdo con los representantes de los dos grupos, es sólo la decisión de la maestra, al no tener respuesta acudieron a Derechos Humanos.

Señalaron que el director sólo les dice que hay que seguir dialogando, sin embargo no se soluciona, en el turno vespertino son pocos niños, ése a que llegó el supervisor Oscar Valdivieso pero no hay solución, por lo que deciden que cada vez que pongan un candado ellas lo van a quitar para que sus hijos tomen clases en su salón y no en el patio o cafetería.